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Reader y ARA estrechan la cooperación para defender el futuro del Leader y seguir haciendo territorio

 

  • Una delegación asturiana visita proyectos de agroindustria, artesanía, innovación y transición energética en las Campiñas cordobesas y comparte experiencias sobre el futuro del desarrollo rural

Cooperar para hacer territorio. Innovar desde los propios territorios. Y defender los recursos necesarios para que puedan seguir haciéndolo. Con estas ideas como hilo conductor, una delegación de la Red Asturiana de Desarrollo Rural (Reader), integrada por representantes de los Grupos de Desarrollo Rural (GDR) y alcaldes y alcaldesas, ha participado durante tres jornadas en una misión de transferencia por la Campiña Sur Cordobesa y Guadajoz y Campiña Este de Córdoba.

El encuentro, organizado por Reader y la Asociación para el Desarrollo Rural de Andalucía (ARA), ha permitido conocer proyectos impulsados en estos territorios y compartir experiencias con los Grupos de Desarrollo Rural andaluces. Agroindustria, artesanía, transición energética, innovación, cooperación y futuro de los fondos Leader han sido algunos de los ámbitos abordados durante la visita.

Pero, por encima de todo, la misión ha servido para poner de manifiesto una convicción compartida: el desarrollo rural se construye desde los propios territorios y necesita cooperación, conocimiento y recursos estables para poder seguir avanzando.

Una financiación estable para que Leader pueda seguir transformando los territorios

La reivindicación de una financiación fija y estable para Leader en el nuevo marco financiero europeo 2028-2034 fue uno de los principales mensajes de la jornada técnica celebrada en Montilla.

Reader y ARA defendieron conjuntamente la continuidad de un instrumento que, durante más de tres décadas, ha contribuido a la diversificación económica de las zonas rurales y a la generación de oportunidades y empleo. Ambas redes pusieron en valor el papel de los Grupos de Desarrollo Rural como estructuras próximas al territorio, capaces de conocer sus necesidades y de conectar las políticas públicas con las iniciativas de la población rural.

El presidente de la red andaluza, Rafael Llamas Salas, destacó en su intervención que “los Grupos de Desarrollo Rural hacen de puente entre la Administración y las necesidades de la población rural y son herramientas necesarias para seguir construyendo futuro para nuestros territorios rurales”.

En opinión de Llamas Salas la jornada permitió a ambas redes compartir conocimientos y aprendizajes sobre simplificación administrativa, cooperación y el nuevo marco presupuestario 2028-2034, y señaló que considera a Reader “un modelo a seguir”, destacando su capacidad de innovación en la dinamización territorial.

La directora general de Agricultura, Agroindustria y Desarrollo Rural del Principado de Asturias, Begoña López Fernández, destacó también durante la jornada la importancia de la implantación territorial de los GDR, su conocimiento acumulado y su capacidad de colaboración con la Administración. En este contexto, puso en valor el papel que Leader ocupa en el Pacto Rural de Asturias, presentado ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Junto a este aspecto hizo hincapié en que es la única región europea que destina el 25% del FEADER al programa Leader, frente a la media del 8% nacional y el mínimo del 5% exigido por la Comisión Europea.

Para el presidente de Reader, Belarmino Fernández Fervienza, esta defensa debe hacerse desde la cooperación. La diversidad del medio rural es, precisamente, uno de sus grandes activos, y la experiencia acumulada demuestra la importancia de mantener herramientas que permitan impulsar la diversificación económica de los territorios.

La delegada territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Córdoba, Raquel López, destacó igualmente el impacto de las ayudas Leader en los territorios cordobeses y el papel de la iniciativa privada en la movilización de recursos.

La financiación, por tanto, no se planteó únicamente como una cuestión presupuestaria. Es el recurso que permite que los territorios puedan seguir tomando la iniciativa, poniendo en marcha proyectos y generando nuevas oportunidades desde sus propias capacidades.

Cooperar para hacer territorio

La cooperación fue otro de los grandes protagonistas de este intercambio. Y no solo como una herramienta para compartir experiencias, sino como una forma de hacer territorio de manera conjunta.

Durante la jornada técnica se presentaron proyectos de cooperación desarrollados en Asturias y Andalucía en ámbitos como la alimentación sostenible o la reducción de la huella de carbono en el sector primario y agroalimentario.

Desde Asturias se compartieron experiencias como Huella Cero por parte del GDR Montaña Central de Asturias; Biodistritos, centrado en el Leader agroecológico en Andalucía, y Starlight, del GDR Sierra Morena Cordobesa.

Son proyectos diferentes, desarrollados en territorios distintos, pero que responden a una misma lógica: cooperar para encontrar soluciones, compartir conocimiento y multiplicar el impacto de las iniciativas locales.

 

En este sentido, el intercambio entre Asturias y Andalucía permite que el aprendizaje viaje en las dos direcciones. La transferencia no consiste únicamente en mostrar lo que se hace en cada territorio, sino en generar nuevas conexiones que puedan traducirse en proyectos, metodologías e ideas aplicables a otras realidades rurales.

Innovación desde los territorios

La misión también permitió comprobar cómo la innovación puede surgir de actividades y recursos profundamente vinculados a la identidad local.

La delegación asturiana conoció en Montilla la actividad de Tonelería Casknolia, vinculada al sector primario, al producto local y a los vinos de la D.O. Montilla-Moriles. También visitó la Cooperativa Vitivinícola La Unión, donde se abordaron cuestiones relacionadas con la comercialización a escala local, y Ajos Abuela Carmen, en Montalbán, como ejemplo de transformación agroalimentaria, generación de valor añadido, innovación y relevo generacional.

 

La tercera jornada permitió ampliar esta mirada hacia otros sectores. En Baena y Espejo se conoció el proyecto LICLE, Liderando Comunidades Energéticas Locales, una iniciativa relacionada con la transición energética y la capacidad de los municipios para avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles.

En La Rambla, la visita se centró en el sector alfarero y en experiencias de transferencia tecnológica, innovación y relevo generacional de la mano de las cerámicas Iván Ros y Anoru, mientras que en Montemayor la delegación conoció el trabajo de la Cooperativa San Acacio y Asunción, vinculada a la producción de aceite y vino de la D.O. Montilla-Moriles.

La diversidad de proyectos visitados permite observar una de las principales fortalezas del enfoque Leader: no existe una única receta para el desarrollo rural. Cada territorio identifica sus recursos, sus necesidades y sus oportunidades y, a partir de ellos, genera respuestas propias.

Proyectos que convierten los recursos locales en oportunidades

Las visitas han permitido poner rostro a esa manera de entender el desarrollo rural.

La agroindustria, la transformación de productos, la artesanía, el vino, el aceite, la cerámica o las comunidades energéticas son actividades muy diferentes, pero todas ellas tienen algo en común: generan actividad a partir de recursos y capacidades que ya existen en los territorios.

La innovación, en este contexto, no tiene por qué significar únicamente tecnología. También puede significar encontrar nuevos mercados para un producto tradicional, incorporar conocimiento a una actividad artesanal, favorecer el relevo generacional de un negocio, transformar una materia prima local o buscar nuevas soluciones energéticas para un municipio.

Es precisamente en esa capacidad para detectar oportunidades y acompañar iniciativas donde adquiere especial importancia el trabajo de los Grupos de Desarrollo Rural.

Asturias y Andalucía: territorios diferentes, retos compartidos

La misión de Reader en Córdoba termina dejando una idea especialmente clara: Asturias y Andalucía son territorios diferentes, pero comparten muchos de los retos que afronta hoy el medio rural.

Son diferentes sus paisajes, sus actividades económicas, sus tradiciones y sus recursos. También lo son las respuestas que cada territorio puede desarrollar. Pero existen desafíos comunes: la diversificación económica, el relevo generacional, la innovación, la transición energética, la generación de empleo, el mantenimiento de los servicios y la necesidad de crear condiciones que permitan a la población desarrollar su proyecto de vida en el medio rural.

En total, la delegación asturiana estuvo integrada por representantes de nueve de los once Grupos de Desarrollo Rural: Alto Nalón, Alto Narcea Muniellos, Camín Real de la Mesa, Comarca de la Sidra, Montaña Central, Navia-Porcía, Valle del Ese-Entrecabos, Oriente y Oscos-Eo.

La experiencia compartida en la Campiña cordobesa demuestra que la cooperación Leader tiene sentido precisamente porque permite conectar esas realidades diferentes. Aprender de otros territorios, compartir soluciones y generar nuevas alianzas ayuda a ampliar las posibilidades de cada uno.

Y en un momento en el que se debate el futuro de la financiación europea para el desarrollo rural, Asturias y Andalucía han vuelto a poner sobre la mesa una misma necesidad: que los territorios rurales dispongan de los recursos y de las herramientas necesarias para seguir siendo protagonistas de su propio desarrollo.

Porque hacer territorio también es eso: cooperar para aprender, innovar desde lo local y contar con un Leader fuerte y estable para seguir transformando las oportunidades de nuestros pueblos en futuro.

Lee la nota de prensa aquí: https://bit.ly/3V9vKYX

Fuente: Red Asturiana de Desarrollo Rural

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